En las horas previas abundaban los optimistas que veían en Romero el renacimiento de la UC de cara a los partidos finales, con un inapelable aumento en el rendimiento del equipo y los rendimientos personales no era iluso el que pensaba que era una llave accesible. Nadie dijo que sería fácil, al contrario, sabemos que Unión es nuestra bestia negra de Play-Off, pero nadie esperaba un partido tan desastroso como el que se vio hoy. Podríamos jugarlo cien veces y no lograríamos anotar un gol.
Entraron en otra sintonía, pareciera que el partido que jugaban era de la fase regular, de esos partidos sin trascendencia porque ya se consiguieron los puntos necesarios para la post-temporada. La primera llegada de la Unión, una pelota increíble que saca Toselli, llegó mucho antes de lo que se pensaba, y llegaba anunciando que no sería un partido grato para nosotros.
El desarrollo del partido fue acorde a los rendimientos personales, un Trecco que no podía, si quiera, controlar una pelota sin que se le arrancara; un Nico Castillo que la única que tuvo le pegó mordido; un Pipe Gutierrez irreconocible, complicando las jugadas más de lo necesario; un Mier que no se si entró o no a la cancha; para que hablar de la dupla Silva-Sepúlveda, si uno no tiene corazón y el otro no está al nivel que necesitamos, dejaron que Leal y compañía se apoderaran del medio campo; la defensa no existió, a excepción de Matías Perez que, al parecer, era el único que quería ganar, era increíble como Herrera y Jaime -si, Jaime- se los llevaban, les quitaban pelotas dentro del área, les ganaban cabezazos, inventaban faltas, en fin, un sinnumero de errores que los hacía ver como una defensa de 15 años, de campeonato de colegios; y Toselli en unos de los partidos más bajos que le he visto en el campeonato. No quiero hablar de los cambios porque uno está muerto y los otros dos -Harbottle y Rios- jugaron muy poco tiempo.
Un punto aparte tienen los jugadores de la Unión, por dos razones, primero, estaban en un nivel superior a los de la UC -aunque duela reconocerlo- y segundo, parece que los llevaron a clases de actuación. Los saltos y las provocaciones de los jugadores rojos eran dignos de un seleccionado Argentino, tanto, que llegué a recordar aquel fatídico partido válido por la semifinal del mundial Sub-20 en Canadá.
Con todo ésto es difícil pensar en una remontada, sin embargo, y como dijo el Moto Romero "en el futbol no hay imposibles". Todos los partidos son distintos